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¡¡NO TE LO PUEDES PERDER!!
¡BIENVENIDO A UNA DE LAS BARRANCAS MAS GRANDES DEL MUNDO!
Mucho se ha discutido acerca de la profundidad de las barrancas del mundo, pero según el estadounidense Richard Fisher, LAS BARRANCAS DE URIQUE (con 1,879 m), LA SINFOROSA (con 1,830 m) y BATOPILAS (con 1,800 m) ocupan a nivel mundial los lugares octavo, noveno y décimo, respectivamente; por encima del Gran Cañón, en Estados Unidos (con 1,425 m).

Pues bien, hace aproximadamente una década fue construida la carretera de Sonora a Chihuahua a través de la Sierra Madre Occidental. Esta carretera parte de Hermosillo, sube a Ciudad Madera, pasa por la cascada más alta del país, Basaseáchic, llega a Ciudad Cuauhtémoc y culmina en la ciudad de Chihuahua. Pero para ir a los pueblos pimas sonorenses, lo que el padre Kino llamaba la Pimería Baja, basta recorrer los primeros 340 kilómetros (unas cinco horas), de los cuales más de la mitad presenta muchas curvas.

Salimos de Hermosillo en el kilómetro cero y en el 72 encontramos una población de nombre San José de los Pimas, famosa por sus panaderías tradicionales; ahí se hacen, entre muchos otros, los cochis y los coricos, o sea las roscas de maíz; también se preparan ricas empanadas de piloncillo y de piña. En algunas tiendas de San José se vende un queso fresco con chiltepín (chile en forma de bolita muy picoso que se recolecta en la sierra sonorense) que bien vale la pena comprar. Por cierto que allí sólo queda la toponimia que alude a los pimas, pues ya no hay habitantes de esa etnia, todos se subieron a la sierra años atrás, ha, de seguro para librarse del sometimiento cultural de la civilización mestiza.

Durante nuestro trayecto los rápidos correcaminos cruzan el asfalto mientras los halcones se lanzan en pos de una presa. Los burros aparecen de vez en cuando cerca del camino.. y las mariposas amarillas también.. En el kilómetro 141 la ruta se desvía a la izquierda unos 7 kilómetros para llegar a San Javier, pintoresco pueblo minero enclavado en la serranía, con algunas casonas coloniales y una pequeña iglesia muy bien cuidada.

Siguiendo la carretera, en el kilómetro 168 cruzamos el río Yaqui. Su caudal no refleja el poderío que llega a tener cuando llueve durante varios días en la sierra. Es entonces cuando llena los vasos de las presas de El Novillo (relativamente cercana a Hermosillo) y de El Oviáchic, próxima a Ciudad Obregón. En el kilómetro 224 se encuentra el entronque a la derecha, precisamente hacia Obregón.

En el kilómetro 279 arribamos a Yécora, primera comunidad donde se hallan habitantes pimas, en este caso en el barrio llamado Juan Diego de los Pimas. Le recomiendo recorrer su plaza y convivir con el ambiente rústico de la gente del pueblo..

A propósito de Yécora: en la ciudad de Hermosillo, en el Museo Regional de la Universidad, hay varias momias probablemente pimas en buen estado, que proceden de una cueva cercana a Yécora; se sabe también de otras cavernas donde hay restos de ofrendas y evidencias de las ceremonias rituales que celebraban aquellos indígenas de cultura ancestral.

En Yécora se come el clásico picadillo de la sierra (que también se hace en Chihuahua): la carne de res está picada de a deveras, no molida como en el Altiplano, y su caldillo de jitomate se sazona con orégano silvestre. Por separado, unos chiles güeros típicos de la región, asados o toreados, hacen el complemento perfecto, con sus tortillas de harina de trigo.

En el kilómetro 307 la carretera cruza el río San Francisco y llama la atención, junto al moderno puente de nuestra ruta, otro que habla de los tiempos pasados: un pequeño puente colgante, ruinoso pero en su lugar, suspendido en la cañada.

Pocos kilómetros después se llega a la zona denominada Los Pilares, visible a mano derecha durante varios cientos de metros; se trata de unas formaciones rocosas donde la erosión del agua y del viento ha producido unas extravagantes columnas pétreas de varios estratos encimados, que parecieran obra humana... en Los Pilares viven diseminadas varias familias pimas que aprovechan en parte la arquitectura natural del entorno para hacer corrales, delimitar sembradíos o ahorrarse alguna pared de sus casas, la mayoría de las cuales son de madera, con troncos trabajados rústicamente, pues ya nos encontramos en plena sierra, en medio de bosques de coníferas y de encinales con sus troncos retorcidos, como embrujados. Dejamos Los Pilares con sus pilares que parecen esculturas...

En el kilómetro 326 se localiza el pueblo de Mayocoba, capital de la Pimería Baja, con los restos silenciosos y destechados de su iglesia colonial de adobe, presididos por una esbelta cruz exterior. A un lado de la vieja capilla, o de lo que de ella queda, está un pequeño museo comunitario que hay que visitar.

En el kilómetro 330 se ubica, a la izquierda, una pequeña brecha de un kilómetro que llega a la ranchería de El Encinal. Allí vive doña Adelaida, señora pima de casi ochenta años de edad, refinada artesana que trabaja la palma blanca y la azul, tejiendo bellos canastos de diversas formas y diseños.
Unos cinco kilómetros más adelante se encuentra el pueblo de Kipoor, última comunidad pima de esa región. Ahí observamos otro aserradero de los varios que vimos en la ruta hacia BASASEACHI y LAS BARRANCAS DEL COBRE.
     
     
   
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