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LAS BARRANCAS DEL COBRE, (Copper Canyon).
Observar desde el aire o desde tierra la magnificencia de las Barrancas del Cobre es una de las más bellas experiencias que podemos disfrutar en nuestras vidas. Así de grandiosas son.

Barrancas del Cobre se le llama a una red de enormes cañones que conforman la parte más abrupta de la Sierra Tarahumara.El sistema debe su nombre a la Barranca del Cobre, un ramal de la Barranca de Urique que alcanza los 1 300 metros de hondura, y que se hizo notorio por sus minas de cobre. Estos desniveles tan marcados propician una variedad climática importante. Se ha dado el caso de que mientras está nevando en las mesetas altas de las barrancas, en sus profundidades, donde corren los ríos, hace bastante calor.

Asimismo este universo de cañadas encierra una de las más importantes biodiversidades del mundo. En su vegetación destacan los bosques de pino y encino principalmente, localizados a más de 2 000 msnm, en regiones donde cada invierno caen fuertes nevadas. Al ir descendiendo hacia lo hondo de las barrancas, la vegetación va cambiando hasta encontrarnos, hacia los 400 msnm, con plantas características de climas semitropicales y húmedos, como los mangos, las naranjas, los zálates, los zapotes y muchas otras plantas más. Esta diversidad también se presenta en la fauna, ya que abundan las especies de mamíferos, aves, reptiles, peces de agua dulce, anfibios, etcétera.

Actualmente, con una red carretera creciente y la vía del ferrocarril Chihuahua al Pacífico, el mundo de las barrancas está cada vez más a la mano, y la industria turística es uno de los sectores de mayor crecimiento en la sierra. Desde el tren se pueden disfrutar las barrancas de Urique y del Septentrión, sobre todo desde la estación Divisadero, en donde se encuentran los mejores hoteles de toda la sierra. Al Divisadero ya se puede llegar por carretera pavimentada. Desde poblados como Creel (con gran oferta turística para todos los gustos), Guachochi, Madera y Divisadero, es posible llegar a apreciar y disfrutar de las muchas maravillas naturales que ofrece esta sierra, como sus barrancas, cascadas (las dos más grandes de México están en la barranca de Candameña: Piedra Volada, con 453 matros, y Basaseachi, con 246), cavernas, lagos, aguas termales y formaciones de piedra, entre lo más atractivo.

Culturalmente la sierra ofrece muchos sitios históricos, como las misiones ya mencionadas, sus sitios arqueológicos, destacando los del municipio de Madera (cuevas con casas de adobe de la cultura Paquimé), haciendas y otros. La cultura tarahumara es de las mejor conservadas de nuestro país y vale la pena conocerla con todo respeto, sobre todo sus impresionantes fiestas de Semana Santa (se recomiendan las de Arareko, Cuzárare, Basíhuare y Norogachi).

La Sierra Tarahumara es un prodigio en toda la extensión de la palabra. Disfrutemos del privilegio que tenemos, en este milenio, de poder visitarlo y maravillamos de toda su grandeza.


TARAHUMARAS...
En la sierra que lleva su nombre habitan los TARAHUMARAS, ó rarámuris;los hombres de los pies alados-, como ellos se llaman a sí mismos. Esta prodigiosa sierra produce en el visitante una impresión que difícilmente puede olvidar: enormes montañas, riscos escarpados, desfiladeros o cañadas profundas que se extienden hasta el infinito; lo más asombroso, si embargo, es que desde épocas milenarias sus antiguos moradores son y viven como antes, como siempre. Forman los TARAHUMARAS un grupo humano insólito; desde el siglo XVI los occidentales que por ahí aparecieron y los que ahora los conocen saben que son algo extraordinario.

De estatura mediana, muy fuertes, son pura musculatura; oscuros de piel, con el cabello negro, brillante y lacio, parecen forjados en hierro; su porte es de dignidad y misterioso; sus rostros, sobre todo los de las mujeres, son perfectamente ovalados, armónicos y parecen esculpidos en una avellana. Los TARAHUMARAS son huidizos, poco comunicativos, sobre todo con los "chabochis", es decir los blancos y los mestizos. Los hombres visten una camisa amplia, suelta, con cuello y grandes mangas con puño, de manta blanca o de colores en seda brillante. Usan un taparrabo que cuelga por detrás, atado a la cintura con un ceñidor tejido en lana. En la frente llevan un lienzo amarrado de lado, con las puntas colgando, que se llama "kowera". Las mujeres portan una blusa con batita, de la que sale un faldón plegado que les llega a la cintura, y mangas amplias con puño. Sus faldas son amponas, superpuestas, tres o cuatro, blancas o de colores, y las acinturan con un ceñidor de lana. Si bien la mayoría andan descalzos, algunos usan huaraches también de un diseño especial, con una tira que se enreda en el tobillo. Además, con la lana de sus borregos tejen gruesos sarapes para el frío.

Durante las épocas de calor viven en pequeños grupos en los vallecitos de las altas montañas, de las que bajan en invierno, antes de que se cubran de nieve. Sólo llevan sus animales y algunas pertenencias, herramientas, ropa e instrumentos musicales. Ya instalados en el sitio escogido, se dedican a elaborar sus ollas, sus cestas, reparan las casitas de adobe o de madera, los graneros y las palizadas para su ganado. Los tarahumaras siembran maíz o frijol en las tierras que los circundan. Todo es de todos, su organización social es totalmente armónica. Nadie tiene más que los otros. Cada quién desempeña un trabajo y una responsabilidad.

A pesar de ser tan grandes las distancias, los grupos están comunicados e integrados; recorren miles de kilómetros por caminos que sólo ellos conocen..
Democráticamente eligen un "gobernador", destacado por su inteligencia, de gran tradición tarahumara, buen orador y con autoridad moral. Al elegido le entregan el bastón de mando; él tiene unos ayudantes llamados "gobernadorcillos", que atienden las diferentes regiones. Cuando éstos llegan a una comunidad, junto con los pobladores repasan lo que significa ser rarámuri, su mitología, sus ritos, la herbolaria, los cultivos. Estos personajes hacen de jueces, de médicos, de sacerdotes, de maestros. Cuando acaban van a otro grupo a hacer lo mismo. Todo esto reportándolo, no sabemos cómo, al gobernador, quien se mantiene totalmente informado y se comunica casi instantáneamente con todos si hay algún mensaje importante.

Su lengua es dulce, pues ellos son gentiles. No tienen palabras ni actos agresivos. Todo lo hacen con poesía: "te saludo con la paloma que gorjea, te deseo salud y felicidad con los tuyos". Conocen desde niños la ecología de su entorno. Se hablan de tú con la naturaleza. Realizan ritos ancestrales, a los que sólo muy pocos extraños han tenido acceso, como la bendición del peyote, presidida por sus autoridades y chamanes, en la noche, en medio del bosque. A la Semana Santa acuden "los pintos", que son unos hombres casi desnudos, con el cuerpo decorado con círculos blancos. Entonces se oye en toda la sierra el misterioso sonido de los grandes tambores de estos hombres, que corriendo como venados acuden a la celebración...

En uno de los pueblos se reúne la comunidad tarahumara: autoridades, hombres, mujeres y niños, e incluso unos personajes con penachos y plumas. Ahí, como en otras celebraciones, hacen el "tónari", que es un caldo de carne con especias serranas, el "tesgüino", bebida fermentada de maíz, tamales, "chacales" o elotes tiernos guisados, y tortillas.

Dedican sus bailes al Sol, a la Luna y a las estrellas, dioses ancestrales que los vigilan. Acompañados por flauta, violín, guitarra y tambor, en sus coreografías hacen mandalas del firmamento. Una de las más bellas danzas es el "Yúmare", bailada por mujeres y cantada en varios tonos.

De todas partes del mundo han venido, y vienen, numerosas personas a vivir la fabulosa experiencia que significa estar en la sierra y conocer a los insólitos TARAHUMARAS...

Ciudad CUAHUTEMOC y los MENONITAS.
Cuauhtémoc
Importante ciudad localizada a 100 km al oeste de la Cd. de Chihuahua, comunicada por una cómoda carretera de cuatro carriles. Es esta región, dedicada a la agricultura, a la ganadería y a la producción de excelentes manzanas, existen gran cantidad de asentamientos menonitas. Es interesante visitarlos y conocer la particular forma de vida de estos inmigrantes, desde sus fábricas productoras del famoso queso chihuahua o menonita, hasta sus costumbres tradicionales y sus actividades cotidianas.
Ciudad Cuauhtémoc celebra en junio la Feria de San Antonio y en octubre lleva a cabo la famosa Feria de la Manzana.
     
     
   
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